El café de Johnny Melo, finalista de Caldas Calidad que participará en la SCA de San Diego en Estados Unidos
El café de Johnny Melo, finalista de Caldas Calidad que participará en la SCA de San Diego en Estados Unidos
Desde las montañas de Anserma, donde el café se cultiva con historia, disciplina y arraigo familiar, emerge la voz de Johnny Melo, uno de los finalistas del Concurso Caldas Cafés de Alta Calidad en su edición número 22. Su nombre hoy no solo resuena en el departamento, sino que trasciende fronteras: su café será protagonista en la prestigiosa feria de la Specialty Coffee Association (SCA) en San Diego, California, uno de los escenarios más importantes del mundo para los cafés especiales.
Johnny no llegó allí por casualidad. Es caficultor de tercera generación, heredero de una tradición que comenzó con sus abuelos y que hoy continúa junto a sus padres, María Bercelia Ortega Salazar y Nelson Antidio Melo. En su finca, ubicada entre los 1.620 y 1.730 metros sobre el nivel del mar en la vereda Campo Alegre de Anserma, el café no solo se produce: se cuida, se experimenta y se transforma con conocimiento y pasión.
El camino hacia la alta calidad ha sido, como él mismo lo describe, un proceso de constancia. Desde que su familia incursionó en concursos como la Taza Dorada en 2005, hasta su consolidación en el concurso del Comité de Cafeteros de Caldas en 2017, los Melo han apostado por la especialización. Hoy trabajan con variedades como el Tabi y el Borbón Rosado —este último, el café con el que compiten actualmente—, además de implementar procesos diferenciados que elevan el perfil en taza.
Ser finalista no es un logro aislado. Johny Lizardo Melo ya había dejado huella en ediciones anteriores, ocupando primeros lugares en la categoría de jóvenes, y ahora, junto a su familia, reafirma que la excelencia es el resultado del trabajo colectivo, el intercambio de ideas y el amor profundo por el campo.
Pero más allá de los premios, su historia también es un mensaje. A los jóvenes caficultores les habla desde la experiencia: estudiar, sí, pero para regresar al campo con más herramientas; tecnificar, innovar y creer en el potencial de la ruralidad como un proyecto de vida digno y sostenible.
Hoy, mientras su café se prepara para ser catado entre los mejores del mundo en San Diego California en la Feria de SCA en los Estados Unidos, Johny y su familia celebran un logro que sabe a esfuerzo compartido. “Lo bueno no es fácil”, dice, convencido de que la disciplina y la “berraquera” son el verdadero secreto detrás de cada grano.
Caldas, una vez más, demuestra que en sus montañas no solo se cultiva café: se cultivan historias que conquistan el mundo.