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Vías que transforman el campo: avanza al 50% el programa de placas huellas en Caldas

La infraestructura rural sigue abriéndose paso en Caldas como una apuesta clave para el desarrollo cafetero. En medio de un contexto donde la visibilización de obras se vio limitada por la coyuntura electoral, el programa de construcción de placas huellas no se detuvo y hoy registra avances significativos en el departamento.

Así lo confirmó el ingeniero Andrés López, del área de infraestructura del Comité de Cafeteros de Caldas, quien aseguró que el proyecto supera ya el 50% de ejecución y mantiene como meta su culminación el próximo 30 de junio.

“Las obras no han parado. Continuamos trabajando en 19 municipios del departamento, garantizando la conectividad en zonas rurales donde el café es protagonista”, explicó el funcionario.

Este programa se desarrolla gracias a un convenio interinstitucional con la Gobernación de Caldas, con una inversión superior a los $5.000 millones de pesos. Su objetivo es mejorar las condiciones de movilidad en las zonas productoras, facilitando el transporte del café y elevando la calidad de vida de las comunidades.

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su modelo de ejecución mixta. Por un lado, se realizan obras “a todo costo”, financiadas completamente con recursos institucionales; y por otro, se implementa la modalidad comunitaria, donde los habitantes aportan mano de obra no calificada.

“Este modelo permite ampliar el alcance de las obras. En muchos casos, tramos proyectados inicialmente en 50 metros logran extenderse hasta 70 u 80 metros gracias al compromiso de las comunidades”, señaló López.

Ejemplos de este trabajo conjunto se evidencian en municipios como Aguadas, donde veredas como Arenillal y El Edén lograron ampliar sus tramos de placa huella mediante la participación comunitaria. En otros territorios como Neira, Pácora y Belalcázar, también se han registrado experiencias exitosas que reflejan el impacto de estas alianzas.

Según el balance entregado, el proyecto se ejecuta en proporciones similares entre ambas modalidades: cerca del 50% a todo costo y el otro 50% bajo esquema comunitario, lo que demuestra el papel activo de las comunidades rurales en la transformación de su entorno.

Más allá de las cifras, estas obras representan una mejora tangible en la vida de los caficultores: menos tiempos de desplazamiento, menores costos de transporte y mejores condiciones para sacar el café al mercado.

De cara al futuro, tanto el Comité de Cafeteros de Caldas como la Gobernación mantienen abiertas las conversaciones para dar continuidad a este tipo de iniciativas en una nueva vigencia. Aunque aún no hay montos definidos, la intención de ampliar la cobertura ya está sobre la mesa.

“Seguimos con toda la disposición para trabajar de la mano con las administraciones municipales y departamentales. La infraestructura rural es clave para el desarrollo del sector cafetero”, concluyó Andrés López.

Con cada metro construido, las placas huella no solo conectan veredas, sino que consolidan un camino hacia la competitividad, la equidad y el bienestar de las familias cafeteras de Caldas.