En medio de un panorama que al inicio de 2026 generaba incertidumbre en el sector cafetero, las voces del campo comienzan a transmitir un mensaje de optimismo. Así lo confirma Lina Londoño, caficultora de Manizales, quien asegura que, pese a las expectativas moderadas, la actual producción de café ha sorprendido positivamente.
“Estamos viendo una traviesa con muy buenos resultados, café de excelente calidad y baja presencia de broca. Realmente no está tan mal como pensábamos”, afirma Lina Londoño, destacando la resiliencia de la caficultura caldense.
Uno de los hitos recientes que resalta su labor y la de muchas mujeres del sector fue su participación en una colaboración especial con Juan Valdez, en el marco del Día Internacional de la Mujer. Esta iniciativa, articulada a través de la Asociación Internacional de Mujeres en Café (IWCA), reunió cafés destacados de productoras del país.
Lina Londoño fue seleccionada con un café de variedad borbón rosado, resultado de un proceso riguroso de selección y de una apuesta constante por la calidad. “Enviamos nuestras muestras y fichas técnicas, y fuimos elegidas. Fue una edición muy linda, pensada más para visibilización que para comercialización”, explica.
Su vínculo con la IWCA, organización a la que pertenece desde hace tres años, ha sido clave en su crecimiento. A través de esta red global, ha accedido a capacitaciones, intercambios de conocimiento y oportunidades que fortalecen el rol de la mujer en la caficultura.
En su finca, la estrategia ha sido clara: trabajar con lotes pequeños y variedades diferenciadas, incluyendo arábigos colombianos como Castillo y desarrollos de Cenicafé. Esta apuesta le ha permitido obtener cafés con perfiles de taza que responden a un consumidor cada vez más exigente.
“Hoy la gente sabe degustar café, lo valora, lo cata. Ya no se trata de un producto corriente, sino de una experiencia de calidad”, señala.
Más allá de los logros individuales, la caficultora de Manizales envía un mensaje contundente a las mujeres caficultoras: continuar fortaleciendo su papel como eje del desarrollo rural. “Somos un pilar fundamental, tanto en los hogares como en la economía. Hay que seguir adelante”, concluye.
Con historias como esta, la caficultura en Caldas reafirma su capacidad de adaptación y su compromiso con la excelencia, llevando el café colombiano a nuevos escenarios de reconocimiento.
