Alejandro Álvarez Berrío, de Anserma, y Darwin Armando Riascos Martínez, de Villamaría, fueron seleccionados en el 11º Concurso Nacional Colombia Tierra de Diversidad, llevando consigo historias de familia, tradición y pasión por el café.
En las montañas de Caldas, el café es mucho más que un cultivo. Es memoria, es familia y también una manera de construir futuro. Así lo demuestran Alejandro Álvarez Berrío, caficultor de Anserma, y Darwin Armando Riascos Martínez, de Villamaría, quienes encontraron en la calidad de sus cafés una nueva forma de contar las historias que han construido en sus fincas.
En la vereda Miravalle, Anserma, está El Danubio, una finca cuya historia comenzó en los años 60, cuando los abuelos de Alejandro, Javier Álvarez y Rosalba Mejía, llegaron a estas montañas. Allí crecieron 12 de sus 14 hijos y también se sembró un legado cafetero que hoy continúa en la tercera generación.
La familia atravesó épocas de bonanza, crisis económicas y momentos difíciles que incluso estuvieron marcados por la inseguridad y el secuestro del padre de Alejandro. Sin embargo, decidieron permanecer en la tierra.
Hoy, Alejandro continúa ese legado con variedades como Castillo, Geisha y Borbón Rosado, aplicando buenas prácticas cafeteras y cuidando la biodiversidad que rodea sus cultivos.
“Me siento muy orgulloso de poder continuar con este legado”, expresa Alejandro, consciente de que cada cosecha también lleva consigo la historia de quienes estuvieron antes.
En Villamaría, Finca La María cuenta otra historia. Sus 25 hectáreas están completamente sembradas de café y albergan 24 variedades, cultivadas entre los 1.900 y 2.000 metros sobre el nivel del mar.
Su propietario, Darwin Riascos, ha convertido esta finca en un proyecto familiar y productivo, acompañado por su esposa, sus hijos, su hermano Óscar y su socio Wilton Benítez (reconocido productor de cafés especiales en el Cauca). Un trabajo que combina conocimiento, innovación y un profundo vínculo con el territorio.
Pero para Darwin, la excelencia también se mide por lo que ocurre alrededor del café. La María genera empleo para habitantes de la región, entre ellos madres cabeza de hogar y estudiantes, convirtiendo la finca en una oportunidad de desarrollo para su comunidad.
Dos fincas, dos familias y dos caminos diferentes que hoy se encuentran en un mismo reconocimiento. El Danubio y La María llevarán al concurso Colombia Tierra de Diversidad el sabor de sus montañas y demostraron que detrás de un café de excelencia siempre hay una historia que merece ser contada.
Porque en Caldas, cada taza también habla de quienes decidieron quedarse, sembrar y creer en la tierra.

