Liliana Romero, profesional del área de infraestructura y desarrollo social del Comité de Cafeteros de Caldas, presentó un balance detallado de las intervenciones que se ejecutan en diferentes municipios del departamento, enfocadas en mejorar la movilidad y la calidad de vida de las familias caficultoras.
La funcionaria destacó que uno de los principales frentes de trabajo se concentra en la construcción de placa huellas, una solución clave para garantizar el tránsito en zonas rurales. En el municipio de Supía, por ejemplo, se adelantan varios proyectos bajo la modalidad de acuerdos de voluntades con las comunidades.
“Allí estamos finalizando un tramo de 80 metros en la vereda Alto Obispo y ejecutando otros 100 metros en Tizate. Además, avanzamos en un convenio con la Gobernación de Caldas en el sector de Empocaldas”, explicó Romero, quien subrayó el compromiso conjunto entre instituciones y comunidad.
En el occidente del departamento, específicamente en Riosucio, también se desarrollan obras similares. Actualmente, se encuentran en ejecución tramos en la vereda Pulgarín, mientras se preparan intervenciones en Travesías y Llano Grande. A esto se suman recorridos técnicos en los abastos rurales de San Antonio y Bonafont, con miras a futuros convenios de mejoramiento una vez finalice la Ley de Garantías.
El recorrido institucional también llega al oriente caldense. En Samaná, se ejecutan proyectos en las veredas El Jardín, El Bosque y Costa Rica, con tramos de hasta 100 metros de placa huella. “Es de resaltar el compromiso de la comunidad de Costa Rica, que logró construir su tramo en tan solo 15 días”, indicó la profesional.
De igual forma, en Pensilvania se proyecta la construcción de nuevas placas huella en las veredas La Torre, Los Medios y La Asunción. Estas obras se desarrollarán mediante convenios solidarios con juntas de acción comunal, en articulación con la administración municipal, una vez se habiliten los procesos contractuales.
Liliana Romero también se refirió a experiencias piloto como las “cintas huella”, implementadas en Aguadas. Este modelo, que inició con una primera fase el año anterior, avanza hacia su consolidación con la construcción de enrocados y cunetas, con el objetivo de transformarse en placa huella completa.
“Es un piloto que estamos evaluando, pero ha mostrado avances importantes gracias al compromiso de la comunidad y la administración municipal”, señaló.
Más allá de la construcción, el modelo del Comité de Cafeteros enfatiza la apropiación comunitaria de las obras. Según Romero, tanto las placas huella como los sistemas de abastecimiento de agua son entregados a las comunidades, quienes asumen su mantenimiento.
“Los abastos rurales, por ejemplo, son administrados por juntas conformadas en las mismas comunidades. Ellas se encargan del mantenimiento preventivo y correctivo mediante recursos propios”, explicó.
Este enfoque, basado en la corresponsabilidad, permite garantizar la sostenibilidad de las inversiones y fortalecer el tejido social en las zonas rurales.
Con estas acciones, el Comité de Cafeteros de Caldas reafirma su compromiso con el desarrollo integral del campo, apostándole a una infraestructura que no solo mejora la movilidad, sino que también impulsa el bienestar y la productividad de las familias caficultoras del departamento.





