
La administración también se cultiva en las fincas cafeteras de Caldas. En el municipio de Samaná, siete caficultores culminaron con éxito el curso corto “Mis Costos”, una estrategia liderada por el Servicio de Extensión del Comité de Cafeteros de Caldas que busca fortalecer las capacidades administrativas y financieras de los productores del departamento.
La iniciativa, orientada por el extensionista Carlos Restrepo y acompañada por Andrés Duque, Coordinador del Programa de Gestión Empresarial, permitió que pequeños caficultores adquirieran herramientas clave para comprender y analizar la realidad económica de sus fincas. Planeación, elaboración de presupuestos, análisis de costos y toma de decisiones fueron algunos de los temas desarrollados durante el proceso formativo.
“Hoy las fincas cafeteras deben verse como verdaderas empresas rurales. Tener información clara sobre productividad, costos y resultados permite entender el negocio y tomar mejores decisiones”, explicó Andrés Duque, quien actualmente recorre diferentes municipios del departamento adelantando visitas del programa Plan 3000 Fincas.
Durante la clausura del curso, realizada en el oriente de Caldas, los participantes recibieron su certificación tras completar satisfactoriamente la capacitación, en un ejercicio que ratifica la importancia de la educación administrativa en el fortalecimiento de la caficultura regional.
Para el Comité de Cafeteros de Caldas, este tipo de espacios representan una oportunidad para que las familias cafeteras descubran el potencial de rentabilidad y sostenibilidad que tiene el negocio del café cuando se administra con información y planificación.
“Queremos que más caficultores entiendan que siempre hay oportunidades para mejorar y fortalecer sus procesos. El Servicio de Extensión está para acompañarlos y brindarles herramientas que les permitan conocer mejor su empresa cafetera”, agregó Duque.
La experiencia desarrollada en Samaná demuestra que la gestión empresarial no es exclusiva de grandes productores. Por el contrario, son los pequeños caficultores quienes hoy están dando pasos firmes hacia una caficultura más organizada, eficiente y sostenible, apostándole al conocimiento como motor de transformación rural.
Desde municipios como Pácora hasta el oriente caldense, el mensaje es claro: el café sigue siendo un negocio con oportunidades, y la preparación de los productores será clave para continuar construyendo bienestar y permanencia en el campo colombiano.