El café colombiano atraviesa uno de sus momentos más decisivos en el mercado interno. Más allá de las cifras récord en facturación y crecimiento, los más recientes indicadores muestran un cambio profundo en el comportamiento del consumidor: los hogares colombianos están dispuestos a pagar más por un café de mejor calidad, con origen identificado y valor agregado. La categoría no solo se fortalece, sino que comienza a consolidar una nueva cultura de consumo alrededor del café premium y la trazabilidad.
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Columna de opinión del gerente general de la FNC